Hotel Restaurante L'Ariana - Isla de Salina - Aeolicas Islas

Salina hotel
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L'Ariana, Salina

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Lo llaman "Mal de l’Ariana" y sólo afecta a algunos de los visitantes que desembarcan en Salina, en el sur del Mar Tirreno, no muy lejos del Cabo Milazzo. Es como un hechizo comparable al "Mal de África", algo que se insinua lentamente, pero inexorablemente, en las venas para no dejarte más.
Para ser afectados por este "mal" tienes que ser sensible, sensual y romántico: necesitas dejarte llevar por la belleza pura, saber gozar silenciosamente de la contemplación del perpetuo movimiento del mar, que en Rinella de Salina es de color índigo, en el horizonte la costa siciliana con el perfil del Etna y a derecha e izquierda los salientes rocosos marron rojizos de Lipari, Vulcano, Filicudi y Alicudi; lejos dal neurótico y ruidoso mundo tecnológico de nuestras ciudades, y más cercano a una vida pacífica para hombres y mujeres.
Sólo a partir de la fusión entre naturaleza y confort nace el encanto.
Y entonces: Naturaleza, sí, en el sentido que desde la puerta de la terraza de vuestra habitación no tendreis que hacer más de diez metros para sumergiros en el mar más azul, terso, templado y perfumado que se conozca en todo el Mediterráneo. Y Naturaleza sí, porque donde quiera vaya tu mirada se encontrará con el azul marino incontaminado, el nítido perfil de las otras islas volcánicas, o las verdes laderas de las dos montañas que forman Salina, el Didyme de los antiguos griegos, y la isla de las montañas gemelas.

Pero l’Ariana es también el hotel-restaurante de Rinella de Salina
y el origen del encanto de cual estamos hablando.

Mal de l’Ariana es sinónimo de disfrutar de unas vacaciones azul-marino y verde-bosque, aunque breve, pero inolvidables e intensas, y encontrarse al atardecer, al anochecer, cansados, acalorados, felices, con todos los sentidos estimulados, en la terraza de l'Ariana, frente a una mesa refinada para degustar algunas delicatessen, acompañadas de los vinos más apropiados, mientras vuestro un gran sol naranja se oculta detras de Filicudi e y otra enorme luna amarilla se eleva detrás de Vulcano. Y entonces, si estáis sentados junto a la persona justa, la llamada de la belleza y de la naturaleza será tan fuerte que el mundo parecerá sólo para vosotros dos. El personal de l’Ariana se convertirá en violinistas y l’Ariana y Rinella serán vuestro universo, y todo lo demás os parecerá lejano, estúpido e inútil.
Esta magia no terminare con la cena, sino que permanecerá con vosotros durante toda vuestra estáncia. Os acompañará también hasta el regreso a la civilización, calentando el largo invierno que llegará, con un fuego que nunca os dejará, y que os llamará siempre aquí, a l’Ariana, a Rinella de Salina.

Giacomo Mazzocchi    


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